martes, 11 de diciembre de 2018

Eco


Transito yo un camino
Con un pesado e incierto andar
Cuando aparece, repentino,
Un frío túnel monumental.

Entro en él, y escucho,
Escucho pasos que van.
Afino mi oído, y oigo,
Oigo un eco a la distancia;
Un sonido en disonancia
Que alcanza mi cabeza
Como un lúgubre y tenebroso
Concierto en lontananza.

—Es un coro —me explico—,
Es un coro angelical,
O al menos puedo oír
Cierto tono celestial,
Pues ha calmado, ha sanado
Mi mente y mi conciencia,
A las que tanto ha sumido mi odio
En la triste decadencia.

—¡Es el eco! —atino—,
Es el eco que repite,
Que con un sonido grave
Te refleja tal cual eres
Cual espejo cristalino.

Y exclamé, con voz firme:
—Es la hora, debo irme
Al exilio del jamás,
Al exterior, a la paz
Que allá afuera ha de estar.

Y respondió el bronco eco
Con lúgubre voz de cristal:
—Sí, allá está.

- Elohim Flores.
2009 o 2010
Editado: 12/18, 11/19

lunes, 10 de diciembre de 2018

Humo y Vino- Mi Momento Llegará


             En ocasiones es la paz la que se encarga de fracturar tu psique. Quizás no directamente, no; es un símbolo demasiado puro como para manchar sus manos. Pero armoniza tu entorno y permite que a sucia voz del remordimiento pueda nadar con libertad a través del aparentemente imperturbable estanque del silencio. Es entonces cuando, cuales gotas de veneno que corrompen un lago entero, los mancillados pensamientos de odio y envidia corroen lentamente el estado de tranquilidad en el que te hallas sumido. Odio a la vida. Envidia de la vida.

          En tal faena autodestructiva encontrábame mientras aguardaba con impaciencia la hora indicada en soledad. “Podría intentar algo… cualquier cosa” me decía, recordando mi antiguo afán artístico como posible alternativa a mi actividad actual para matar el tiempo. La idea de toparme con un desconocido y ser incapaz de imaginar una excusa para los posibles garabatos en mi libreta desinfló mis ansias de expresión plástica.

            “Si las circunstancias me prohíben dibujar…” me dije, “Necesitaré otra manera de suavizar mi estadía en soledad, mientras aguardo…”

          Cuando la soledad acecha, las miradas del mundo parecen asaltarte, y, cual déspota jurado, sentenciarte a la horca por crímenes descarados contra la socialización. Condena al condenado: escarnio público al ultrajado. Pecado: rehuir públicamente de todo contacto con el público. Que se haga la justa voluntad de la Justicia y se castigue al voluntariamente aislado, involuntariamente incontactable.

            Queriendo huir de aquel castigo, no encontró en mí un mejor refugio que el que antaño solía construir sin percatarme de la utilidad que adquiriría éste durante los duros años que me deparaba el futuro. Tomé entonces una de las páginas posteriores de mi libreta y, arrancándola de raíz, dispúseme a moldear con la arcilla de las letras un mundo nuevo, en espera de mi momento.

- Elohim Flores.
06-12/15
Editado: 12/18
[Fragmento de "Humo Y Vino"]

domingo, 2 de diciembre de 2018

[Tus Ojos]


           Entre mi vida de enojos
y tus clarísimos ojos,
hay una gran relación:
pues son, en su semejanza,
grandes como mi esperanza,
negros como mi aflicción.

- Juan Antonio Pérez Bonalde.

viernes, 30 de noviembre de 2018

De Terracota


           Percibe
Cada rezo,
Resiste
El peso
Que se acumula
En exceso
Sobre tu piel.
Siente el beso
Del sopor,
Vive ileso
El dolor
Que se hacina
En los huesos
De tu honor,
El rastro avieso
Del rencor
Es deleble;
No permitas
Que se diga
En el regreso
Que no vuelves
De la mano
Del perdón.

¿Notas cómo
En redención
La derrota
No es cosa
            Más que otra
Sensación,
Tan remota
Como la noción
De la completa
            Extinción?

¿Notas
El espíritu
Que brota
De las arcas
De tu boca
Cuando entonas
Cada nota
De la eterna
Tonada ignota
De tu ser?

Ella nace,
Ella vive,
Ella vuela
Y no se agota;
Ella explota
Sin perecer
Y vuelve siempre
A nacer,
Precipitándose
Gota a gota
Entre las grietas
De tu vida
Hueca y rota
Y tu corazón
De terracota.

Y sin excepción
Vuelve siempre
A nacer.

Sólo tienes
Que aprender
A renacer.

- Elohim Flores.

lunes, 26 de noviembre de 2018

Más Allá del Éufrates


Habéis desafiado vuestra suerte
Al enfrentaros a los cielos.
El destino acude en raudo vuelo
Y cercenará hasta el último de vuestros sueños;
Aspiraciones vanas,
Mundanas,
De grandeza y divinidad.
Ahora no podéis más que aguardar
Por la ira sagrada de Anshar.
En este momento compartís
La eterna maldición
Del legado de Ēsárḥadón,
Hilvanados en el tapiz
De la sofocante confusión.
Las espirales de Etemenanki
Se trasladan a vuestra lengua.
Vuestra soberbia mengua
Y mientras vuestros pecados
Son removidos y arrastrados
Por los rápidos de Arvand Rud,
Vuestras almas hallarán merecido tormento
 En el sacro aposento
De Amar Utuk.

--

Mil torres de babel
Invaden en tropel
El delirio inherente
A los entresijos de mi mente,
Y entre visiones
Y sensaciones
Que sobrecargan
Mis instintos,
Me aventuro
En los laberintos
Que me embargan.
Rodeado de muros
Desnudos
Atravieso pasadizos,
Y me enfrento a espejismos,
A sombras y abismos,
Enceguecido por los obrizos
Centelleos
De los camafeos
Que embellecen
Este túnel umbrío,
Hasta alcanzar el margen
De un cálido río.
Mis piernas se sumergen
En su cristalino enigma
Y me purifica de este estigma
Pérfido e impuro.
Mi presente y mi futuro
Convergen,
Los ecos de Babel emergen,
Y vadeo las aguas
Sosegadas
Del ocaso carmesí
Que se refleja
En las candilejas
Bermejas
De mi frenesí.

Mis piernas paladean
El final; ya descansan,
Pero mis ansias aún avanzan.
Mi añoranza
Parpadea
Y mi vista abarca
Una barca
Que fondea
A la vera
De los bancos
De arena.
Eximido de mis manchas
Doy justo reposo a mi marcha
Entre los juncos
De la ribera…

El Éufrates,
El Éufrates me espera.

- Elohim Flores.
06/18-11/18