miércoles, 21 de octubre de 2015

(空)


Cierra los ojos.
Inhala.

Permite que la inmensidad se acumule en tus pulmones,
Olvida por un segundo este mundo con sus guerras y municiones,
Y mientras el oxígeno se desplaza en tu interior,
Sueña y vuela; toca las nubes y recibe la cálida caricia del sol.
Siente tu insignificancia ante el azul infinito
Y percibe la impotencia del mal frente al blanco mar
Que se extiende hasta el margen del horizonte, impoluto y bendito.

Fúndete con el aire y nada en las corrientes eólicas,
Zambúllete en picada dentro de los cándidos cúmulos irreales
Y vive dentro de sus figuras las incontables crónicas
Narradas por indecibles y multiformes figuras celestiales.

Libérate del peso de la tierra y de tu cuerpo,
Desmaterializa tu ser y transfórmate en ráfaga de viento,
Vuélvete alma, luz y sentimiento,
Y gira, y danza y alza el vuelo; vive el momento.
Sube, sube, nunca pares; surca de la atmósfera los mares.
Sube, sube, no desmayes; visita en la mesósfera sus valles,

Admira el mundo en las alturas,
Contempla el todo, ríe y canta,
Y grita, y llora, y baila, y salta.
 Despliega tus alas y olvida la cordura,
Alza los brazos y respira,
 Intoxícate de pureza y delira,
Desafía el vértigo y levita,
Déjate llevar y a los pájaros imita;
Como ave etérea flota en las corrientes fortuitas
Y no vuelvas nunca a la jaula que te limita.

Finalmente cae al vacío; precipítate como gota
Y en caída libre ruge mientras tu corazón explota.
Nunca temas ni dudes; avanza,
Sin retroceder tu nuevo objetivo alcanza.
A velocidades supersónicas perfora el tiempo y el espacio,
Impacta con potencia tu carcasa, unida al suelo
En espera de tu alma en su viaje al cielo.
Regresa a tu mente y recupera la conciencia en calma; despacio,
Mientras la sangre palpita nuevamente en tu cuerpo
Ya despierto.

Ahora, abre los ojos
Y exhala.

- Elohim Flores.

martes, 13 de octubre de 2015

[Rosa Rubicundior, Lilio Candidior]


Rojo como la sangre.
Blanco como el hueso.
Rojo como la soledad.
Blanco como el silencio.
Rojo como los sentidos de una bestia.
Blanco como el corazón de un dios.
Rojo como el odio fundido.
Blanco como los escalofriantes gritos de dolor.
Rojo como las sombras que se alimentan en la noche.
Como un suspiro que atraviesa la luna
Resplandece con un brillo blanco, y se dispersa en un tono rojo.

- Tite Kubo.
(Traducción: Elohim F.)

lunes, 12 de octubre de 2015

Ruego


Del fuego, nace un ruego  
Que, al morir la llama, 
Con ella, se apaga.

- Elohim Flores.
08/15

sábado, 10 de octubre de 2015

Cenizas


Cuando la vida se extinga.
Renacerá de entre las llamas.
Un rey eterno.

- Elohim Flores.
08/15 

viernes, 9 de octubre de 2015

miércoles, 7 de octubre de 2015

Inquebrantable


Como ante el arrecife se rompen las olas
E inmutables rechazan la erosión las rocas
Mi resiliencia con devoción se desboca
Y los brazos de las vicisitudes disloca.

Si no ha de llorar por la lluvia la tierra
Y con tal tenacidad una lápida a su tumba se aferra
Inconcebible es que mi alma sucumba a esta guerra
En donde las ánimas de la derrota yerran.

Pues no ha de soportar ser alguno la humillación
De existir sin miedo y obrar sin vacilación
Para que un giro del destino intente destruir su convicción
Al susurrar que es impotente la locura ante la razón.

Así como ante el viento el pasto se doblega
Y silencioso abandona el espíritu su cuerpo tras la refriega
De igual modo y con similar facilidad se cercenan
Las alas del ominoso azar que nos desvela.

Que vayan y vengan las eras y las edades
Que jamás mi rostro se postrará ante sus vanidades
Y bien pueden golpearme mil veces las adversidades
Que en este sitio he de aguardarlas, inquebrantable.

- Elohim Flores.

lunes, 5 de octubre de 2015

Profecía


Escucha esta profecía
Envuelta en la melodía
De un viajero en su travesía:

Oscura era la noche
Y tu risa, entintada en ocre,
Presa de mil reproches.

Tu mirada envuelta en llanto
Yacía atascada en el fango
Con que quiso la lluvia ahogar tu canto;

Mas en su errático andar el errante,
Atareado en su pesado caminar de caminante,
Alzó al cielo su ciego semblante
Y profirió un augurio fulgurante:

Que no muy lejos se alzaba el día
“En que el destino tu melancolía abatiría,
En que tu voz libre volaría,
Y a los destellos diurnos tus ojos abrirías
Dando a luz mil risas de alegría.
De los haces de tu sonrisa nacerían
Cien semillas que en el aire esparcirían
Sus esporas y su polen de ambrosía,
Y los corazones de los hombres florearían
Contagiados del clamor de tu armonía.”

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Auguró el errante viajero caminante
En su travesía, esta dulce profecía.

-Elohim Flores.