jueves, 25 de abril de 2024

Breve Análisis sobre las Consecuencias de una Mala Gestión Política ante los Desastres Naturales (El Caso del Huracán Harvey)

El infame huracán Harvey, de nombre Harold en la temporada de huracanes del 2023, causó estragos en el estado de Texas en el mes de agosto del año 2017 y es considerado como el causante del mayor número de daños materiales acaecido en la historia del estado, con pérdidas estimadas en miles de millones y al menos un centenar de muertes. Además, el huracán Harvey no sólo fue considerado como el ciclón tropical más húmedo en la historia de Estados Unidos y ocasionó las pérdidas materiales ya mencionadas, sino que, fuera de las muertes, también desplazó a más de 30000 personas y condujo a más de 17000 rescates.

El huracán Harvey se originó con una oleada tropical proveniente de África, y sus efectos eran imposibles de evitar. Sin embargo, hubo una enorme cantidad de oportunidades perdidas que el gobierno de los Estados Unidos pudo haber aprovechado para implementar medidas que podrían haber resultado efectivas para prevenir y/o aliviar sus consecuencias directas. Es precisamente debido a esto que la situación se presenta como un retrato ideal para esta clase de análisis; acontecimientos en los cuales levita la duda respecto a si las deficientes medidas políticas resultan tanto o más culpables de las pérdidas físicas ocasionadas por los desastres naturales, que las catástrofes en sí mismas.

Efectivamente, independientemente de la ferocidad del huracán y de su inherente poder destructivo, una crónica publicada en The Houston Chronicle indica que una parte significativa del impacto producido por las inundaciones tiene su origen en el estado paupérrimo en el que se encontraban el sistema de drenaje, los muros de contención, y los diques, y en las insuficiencias a las que todo ello conllevaba irremediablemente, a pesar de las numerosas advertencias provenientes de comités como la Association of State Floodplain Managers (Asociación de Administradores Estatales de Inundaciones) y el National Committee on Levee Safety (Comité Nacional de Seguridad de Diques).

Las advertencias emitidas por los organismos mencionados fueron ignoradas sistemáticamente. De acuerdo al Dallas News, incluso años antes de la catástrofe, “[Hubo] una solución de 400 millones de dólares: construir un conducto subterráneo masivo que sacaría agua de los embalses y la introduciría en el Houston Ship Channel [Canal de Navegación de Houston] más rápidamente” (Thompson). Al comparar los gastos, una inversión de 400 millones frente a las pérdidas de más de 125 billones de dólares habría sido obviamente preferible. Eso por sí mismo es más que suficiente para notar la verdadera responsabilidad que recae en las políticas gubernamentales.

Tomando esto en cuenta, la verdadera pregunta no consiste en si las consecuencias pudieron haber sido evitadas bajo la aplicación preventiva de una buena política de gobierno (puesto que esta interrogante se responde por sí misma), sino si fue el dinero de los impuestos de los ciudadanos afectados el que pagó por la reconstrucción del sitio de la catástrofe.

De acuerdo a Forbes, después del huracán Katrina, los seguros se negaron a pagar la mayor parte de los costos causados por la destrucción; como consecuencia inmediata, una enorme cantidad de personas fue arrojada al estado de indigencia. Esta trágica situación se repitió en Houston, en donde los costos fueron aún mayores a causa de que ni las casas ni los demás edificios estaban construidos para ser protegidos de las inundaciones. Además, de acuerdo al mismo artículo, los seguros subsidiados por el gobierno no sólo ayudaron únicamente a los ciudadanos con mayor ingreso económico anual, sino que también promovieron una reconstrucción imprudentemente acelerada que sólo incrementó los peligros de que se repitiera una catástrofe equivalente durante la próxima tormenta o ciclón (Ben-Shahar, y Logue).

Así, dejando a un lado la improbable posibilidad de que un seguro privado ofrezca sus servicios a los ciudadanos a un precio milagrosamente menor al acostumbrado, todo apunta al hecho de que fue, es y será, efectivamente, el dinero de los impuestos el que se hizo, se hace y se hará siempre cargo, finalmente, de los costos del control de daños, reparaciones y reconstrucciones de las zonas destruidas por los desastres naturales.

La mejor manera de evitar gastos de reconstrucción tan exacerbados es, dicho de forma tanto irónica como no irónica, tomar precauciones para que, precisamente, catástrofes de esta magnitud sean evitadas en primer lugar. En esta clase de situaciones en particular, esto solo puede ser alcanzado a través de la planificación constante de medidas de contención para casos de inundaciones, la creación de directivas únicamente enfocadas en la prevención de crisis climáticas, la construcción de nuevos sistemas de drenaje y diques, la reparación de los viejos sistemas de contención de inundaciones y, finalmente, la creación de limitaciones y restricciones residenciales acorde a las áreas costeras de mayor riesgo, dado que la repoblación y el crecimiento urbano desenfrenado en estas zonas sólo aumentan las probabilidades de crisis y desastres en el futuro.

Por lo tanto, en lugar de intentar restaurar el crecimiento urbano mediante subsidios e incentivar el desarrollo comercial forzoso y forzado en las áreas afectadas bajo la excusa de una supuesta recuperación, es necesario tomar medidas que, además de salvar las vidas de las personas de bajo estrato económico (las más afectadas por las consecuencias y, además, precisamente las ubicadas en las áreas de mayor peligro y menor número de rutas de escape accesibles) de manera tan prioritaria como las de las personas de más alta clase social, permitan ahorrar dinero a largo plazo (dinero que pueda ser reinvertido en los ciudadanos damnificados), con la simple solución de evitar la aparentemente ineludible destrucción de asentamientos en áreas que serán previsiblemente afectadas por accidentes naturales y descontroles climáticos.

Suena sencillo, ¿cierto? Principalmente el hecho de realizar una propuesta tan básica como la emitida en los párrafos anteriores, desde la comodidad de un teclado, detrás un monitor. En el año 2023 únicamente, los Estados Unidos invirtieron entre 820 y 905 billones de dólares en gastos militares. Frente a los 125 billones en pérdidas; no, frente a los 400 millones necesarios para la solución preventiva que pudo haber evitado una catástrofe semejante… ¿Sigue pareciendo ilusa una solución tan básica? Suena sencillo, sí, porque lo es. ¿Existe la voluntad política para entrar en acción? Esa es la verdadera interrogante; quizás engendrar dicha voluntad sea el verdadero desafío.

Para concluir, es innegable que los desastres como los causados por el huracán Harley son, a todas luces, inevitables. Sin embargo, una política gubernamental eficiente no sólo debería preocuparse por su capacidad para recuperarse de una crisis, sino más bien por prepararse lo mejor y antes posible para sortear riesgos futuros, y de esta manera, evitar consecuencias tan destructivas como las sufridas en Houston por sus pobladores.

A menos, claro está, que esto no represente exactamente los intereses de los gobernantes.

 

REFERENCIAS

 

Ben-Shahar, Omri, y Kyle D. Logue. "Lessons From Hurricane Harvey: Federal Flood Insurance Is The Problem, Not The Solution". Forbes.Com, 30 August 2019. https://www.forbes.com/sites/omribenshahar/2017/08/30/lessons-from-hurricane-harvey-federal-flood-insurance-is-the-problem-not-the-solution/#60a7e8b05013. Acceso: 3 de julio 2019.

Foxhall, Emily. “Harvey Overwhelmed Some Levee Systems. Future Storms Could Do Worse.” Houston Chronicle, 14 December 2015. https://www.houstonchronicle.com/news/houston-texas/houston/article/Harvey-overwhelmed-levee-systems-Future-storms-12424740.php. Acceso: 3 de julio 2019

Thompson, Steve. “As Houston Grew, Officials Ignored 'Once-in-a-lifetime' Chance to Spare Thousands from Flooding.” DallasNews, 5 September 2017. https://www.dallasnews.com/news/harvey/2017/09/05/houston-grew-officials-ignored-lifetime-chance-spare-thousands-flooding. Acceso: 3 de julio 2019.

 

- Elohim Flores.
07/19
Editado: 04/24

martes, 19 de marzo de 2024

Contrastando la Ética Kantiana con la Ética Existencialista

 

La ética es una disciplina filosófica tan variada como la condición humana misma, debido a su capacidad siempre mutable y subjetiva de discernir y determinar lo correcto de lo incorrecto. Debido a su variabilidad entre diferentes individuos, las teorías desarrolladas en torno a la ética varían también en gran medida de acuerdo a distintos autores. Un reconocido par de estos autores: Kant, con sus imperativos categóricos, y Sartre, con su existencialismo, oponen dos estructuras éticas divergentes entre sus estudios filosóficos.

El trabajo de Kant siempre se caracterizó por su rigidez, y su visión sobre la ética no escapó de este manto. Peter Rickman explica de forma sencilla el que, de acuerdo a la convención popular, resulta el imperativo categórico fundamental de la teoría de Immanuel Kant. Este imperativo indica que “no deberíamos suscribirnos a ningún principio de acción (o ‘máxima’) a menos que podamos convertirla en ley universal” (N.p.). Por lo tanto, toda acción considerada como mala debe ser evitada incluso cuando pudiese ser realizada con buenas intenciones, siempre bajo la presunción de que con esto se justificaría el que cada uno de los seres humanos en el mundo pudiesen tener, como consecuencia lógica inmediata, el mismo derecho a realizar una acción similar, independientemente de sus motivaciones.

Al mismo tiempo, Kant también indica que es necesario ver a los demás como fines y no como medios, y que cada acto de bondad debe apuntar únicamente al beneficio del otro en aras del bien y de la bondad en y por sí mismos. Dicho de otro modo, cada acción presuntamente altruista realizada con la intención de ayudar a otro ser humano, debería enfocarse únicamente en la consecución de un resultado que acabe siendo enteramente positivo para la persona hacia la cual fue dirigida dicha acción, sin ostentar ni camuflar intenciones de perseguir y concretar alguna clase de objetivo personal, puesto que en este caso se concebiría al supuesto beneficiado como una herramienta para llegar de manera sinuosa a una meta personal, lo cual desmeritaría las conjeturables buenas intenciones y el altruismo del acto en sí mismo, mancillándolo de manera inmediata.

Kant consideraba que las leyes morales debían ser tan absolutas como las leyes físicas. Por lo tanto, indistintamente de las condiciones, una buena o mala acción es intrínsecamente buena o mala bajo cualquier perspectiva desde la cual pueda ser observada, de manera invariable. Esta visión inflexible, que bordea en el maniqueísmo, debe ser considerada como una regla absoluta en cada escenario concebible.

Frente a esta visión kantiana, el existencialismo se alza con Sartre a la cabeza. De acuerdo al existencialismo, el ser humano está encadenado a su propia libertad, condenado a tomar o evitar decisiones constantemente, y a lidiar con las consecuencias de las mismas. La angustia causada por la plétora de responsabilidades que devienen de las ilimitadas posibilidades empuja a los seres humanos a evadir la libertad a través de su negación, y a asumir que sus acciones no son conducidas por el libre albedrío sino por una serie de preceptos morales que indican el camino en lugar de ellos con su propia volición.

La única solución que propone el existencialismo es formular toda una serie de nuevos valores y principios personales, que permitan actuar con total libertad, sin ninguna clase de falsas restricciones. Aunque la idea de una sociedad llena de individuos con principios morales personales pudiera ser aterradora, es imposible que este factor pueda conducir a una anarquía amenazante, explica Sartre, ya que la libertad de un individuo no puede amenazar la libertad de otro. Crowe explica esto, explicando que “ya que el valor de la libertad es evidente por sí mismo… sería inconsistente de nuestra parte actuar de maneras que socaven el valor moral de la libertad” (N.p.). De este modo, el valor de la libertad en sí mismo es tan apreciado, que sería imposible que fuese debilitada y/o desintegrada por el egoísmo y la ambición personal.

Las diferencias entre ambos marcos éticos se evidencian mediante el análisis de una serie de dilemas éticos. El primer dilema es el clásico caso de Robin Hood. Un hombre que roba para distribuir las riquezas entre los pobres tendría que ser inmediatamente encarcelado de acuerdo a la ética kantiana ya que sus motivos importan poco frente al acto en cuestión, puesto que permitir que un hombre robe sería equivalente a aceptar y consentir el acto del hurto por parte de cualquier individuo en cualquier momento y lugar, independientemente de sus intenciones. Incluso estrechando los márgenes contextuales de la situación, sería imposible aseverar que la permisión del hurto únicamente en personas acaudaladas pudiera representar a la larga un acto positivo desde un punto de vista holístico, o, inversamente, no devenir en consecuencias netamente negativas para la sociedad.

Por el contrario, el existencialismo aprobaría las acciones de Robin Hood como señal de verdadera libertad, en donde una ética personal permite la implementación de una serie de preceptos morales individuales que se oponen a los impuestos por la ley social, y en donde, de acuerdo a los existencialistas, la libertad de los involucrados permanece incólume en cualquier instancia (aunque esto es notoriamente cuestionable, puesto que existe un grupo de personas perjudicadas materialmente por los actos de Robin Hood, independientemente de los trasfondos económicos de cada cual).

El segundo dilema se ve encarnado por la famosa situación hipotética en la cual un asesino persigue a una víctima que se oculta, y se cruza con un testigo al cual le pregunta sobre la localización de dicha víctima. De acuerdo a la ética kantiana, mentir es un acto de maldad, independientemente de las consecuencias negativas que puedan resultar por expresar la verdad en un caso extremo como el descrito. Por su parte, el existencialismo aprueba por completo la violación de un principio que la sociedad podría considerar a priori moral, si esto salvaguarda la integridad de otra persona de acuerdo a las convicciones de quien toma la decisión de transgredir dicha normativa moral.

Mientras que la ética kantiana espera un comportamiento cuasi robótico, virtualmente imposible para un ser humano, el existencialismo reconoce el valor humano dentro de la ética, y admite que es el hombre quien debería manufacturar sus propios principios morales porque las condiciones contextuales pueden ser, de hecho, ilimitadas. El problema con el existencialismo surge cuando se presenta el hecho de que la realidad no se encuentra ni de cerca compuesta por situaciones extremas como la descrita por el dilema del asesino, y la subjetividad conducirá fácilmente a cada individuo a justificar sus propias transgresiones a la moralidad social y a establecer sus propios valores éticos de acuerdo a la conveniencia personal de sus necesidades, aún cuando esto pueda conducirlo a una contradicción interna constantemente mutable y dependiente a las distintas situaciones en las que se pueda ver involucrado en diferentes momentos de su vida.

El último dilema es famoso porque fue propuesto por el propio Sartre mientras defendía las posiciones existencialistas. De acuerdo a este dilema, durante la Segunda Guerra Mundial un joven hombre se debate entre servir a su país o quedarse con su madre anciana. Kant indicaría inmediatamente que la decisión correcta es cuidar de la mujer de edad avanzada. En cuanto a sus pensamientos con respecto a la visión kantiana dentro de esta situación, el mismo Sartre expresa su opinión, indicando que “La moralidad kantiana dice: nunca trates a los otros como medios, sino como fines. Muy bien; si vivo junto a mi madre, la trataré como un fin, y no como un medio, pero este hecho me pone en peligro de tratar como medios [a los soldados que fueron a la guerra]” (p. 8). En conclusión, el joven estaría utilizando a sus compañeros para recibir la protección necesaria para el cuidado de su madre mientras él se dedica a ella en lugar de acompañarlos al campo de batalla, aunque esto conduzca a la muerte de los mismos. Por lo tanto, desde una perspectiva kantiana, no habría acto benevolente posible en esta situación; sólo la posibilidad (existencialista, por lo demás) de actuar con la determinación necesaria para encarar las consecuencias de la elección, sea ésta cual sea.

En este caso, no obstante, Sartre peca de reduccionista, puesto que el acto de bondad en cuestión es dirigido directamente a la hipotética madre, de manera aislada, sin necesidad de involucrar a terceros, y no se especifica ninguna clase de acto falsamente altruista enfocado a la manipulación de unos supuestos soldados que irían a la guerra a perder sus vidas específicamente por el hombre que se queda atrás cuidando a la anciana. Si se emplease esta regla de tres (que raya en una reducción al absurdo) para confeccionar cualquier otro dilema, podría ser posible incluso aseverar que el acto de comer alimentos o de beber agua son malignos y cuestionables desde un punto de vista kantiano por el mero hecho de que implican el consumo de recursos indispensables para otras personas que está muriendo de deshidratación o inanición, lo cual sería, claro está, irrisorio.

Además, para que este ejemplo pudiese ser completamente acertado, se requeriría de la certeza absoluta de que los soldados perderán la vida en la guerra (o cuando menos verán su salud comprometida en ella), de que la pérdida de sus vidas es imprescindible para la protección de la madre anciana y/o resultado directo de la ausencia específica del hijo de la anciana en las líneas del combate, y de que la presencia del hijo de la mujer en el campo de batalla representaría una diferencia decisiva que alteraría el curso de la guerra, o cuando menos permitiría la preservación de las vidas de sus compañeros, transformándose en requisito indispensable para ello. Sólo entonces todos estos factores, uno tras el otro, conducirían efectivamente a una presunta instrumentalización de los soldados sacrificados en guerra por parte del joven al tomar la decisión de permanecer junto a su madre en lugar de acompañarlos.

Por otra parte, resulta evidente el hecho de que el filósofo francés también está proyectando su conocido complejo por no haber podido participar frontalmente en la guerra (su miopía lo confinó a mediciones meteorológicas en un batallón auxiliar de la retaguardia cuando los aliados entraron a Berlín) y por tampoco haber tomado partido desde un punto de vista político y filosófico frente al nazismo, de lo cual se arrepentiría en sus manuscritos conocidos como “Carnets de la drôle de guerre”. Sartre creía genuinamente que podía generar un impacto significativo en el curso y la conclusión de la guerra, y esto sin lugar a dudas lo condujo a insuflar de una importancia desmedida las consecuencias éticas y morales de no participar en la refriega, ya fuese de manera física o intelectual.

Al final de cuentas, la filosofía de Kant es, de manera innegable, radicalmente estricta, ya que excluye todos los factores casuales y contextuales que inexorablemente condicionan la postura ética de un acto. Por oposición, la visión existencialista de Sartre comprende que los actos se encuentran rodeados por toda clase de situaciones y elementos que condicionan su desenvolvimiento; a causa de ello, él motiva a actuar y tomar responsabilidad de las consecuencias con determinación, construyendo en el camino un sistema ético personal. Tomando esto en cuenta, podría asumirse que la visión de Sartre es la que más se acerca a encajar dentro de la realidad humana, gracias a su maleabilidad acorde al contexto y a las condiciones específicas que rodean cada situación ética en particular. El ser humano es multifacético, y dentro de la sociedad y sus regulaciones, sólo las acciones auténticamente individuales pueden conducir a una ética auto consciente.

Pese a esto, la ética existencialista dista mucho de encarnar el sistema ético perfecto para la humanidad. Si bien implementar la lógica de los imperativos categóricos kantianos exigiría en la humanidad un nivel de rigidez irónicamente inhumana, y alcanzar dicho estrato podría resultar quizás imposible al tomar en cuenta la configuración psicológica común en el hombre y la mujer, asumir del mismo modo la posibilidad de que cada individuo pueda concebir un código ético y todo un sistema de principios morales a nivel personal que trasciendan los cánones sociales, y que cada individuo realizará este proceso mientras demuestra un nivel de conciencia lo suficientemente elevado como para evitar obstruir y atentar contra la libertad de los demás miembros de dicha sociedad (quienes se encontrarían realizando este mismo proceso exacto de manera simultánea), requeriría una copiosa cantidad de fe en la raza humana, y podría llegar a resultar no sólo ingenuo, sino también peligroso.

 

REFERENCIAS

 

Crowe, Jonathan. “Is an Existentialist Ethics Possible?” Philosophy Now 2004. https://philosophynow.org/issues/47/Is_an_Existentialist_Ethics_Possible. Accessed 2 July 2019.

González, Enric. “Un Texto Inédito Revela el Complejo de Sartre por ‘No Haber Movido un Dedo’ ante el Nazismo” El País 1995. https://elpais.com/diario/1995/02/04/cultura/791852401_850215.html Consultado el 19 de Marzo de 2024.

Rickman, Peter “Having Trouble with Kant?” Philosophy Now 2011. https://philosophynow.org/issues/86/Having_Trouble_With_Kant. Consultado el 2 de Julio de 2019.

Sartre, Jean-Paul. Existentialism Is A Humanism. 1946, p. 8, http://bibliotecaparalapersona-epimeleia.com/greenstone/collect/libros1/index/assoc/HASH0113.dir/doc.pdf. Consultado el 2 de Julio de 2019.


- Elohim Flores.

07/19

Editado: 03/24

viernes, 15 de diciembre de 2023

[Dios]

 

A veces soy el Dios que traigo en mí

y entonces soy el Dios y el creyente y la oración

y la imagen de marfil

en que ese dios se olvida.

A veces no soy más que un ateo

de ese mi dios que soy cuando me exalto.

Veo dentro de mí todo un cielo

y es un mero hueco cielo alto.


- Fernando Pessoa.

jueves, 14 de diciembre de 2023

Camposanto



Si tuviera que expresarte, agonizando,

Todo lo que eres, lo que has hecho, lo que siento,

No tendría tiempo el tiempo,

No habría tregua ni un momento;

Moriría y seguiría en el camposanto,

Yo enlistando,

Tú escuchando.


- Elohim Flores.


sábado, 7 de octubre de 2023

[A Cristo Crucificado]

No me mueve, mi Dios, para quererte,

el Cielo que me tienes prometido,

ni me mueve el Infierno tan temido,

para dejar por eso de ofenderte;

tú me mueves, Señor, muéveme el verte

clavado en una cruz y escarnecido,

muéveme el ver tu cuerpo tan herido,

muévenme tus afrentas, y tu muerte;

muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera

que aunque no hubiera Cielo yo te amara,

y aunque no hubiera Infierno, te temiera;

no me tienes que dar porque te quiera,

pues aunque lo que espero no esperara,

lo mismo que te quiero te quisiera.


- Anónimo.


viernes, 6 de octubre de 2023

Funcionalismo, Teoría del Conflicto e Interaccionismo Simbólico: Breve Análisis de Reportaje (El Caso de Cedric Willis)

        El 24 de junio del año 2019, Cedric Willis, hombre afroamericano de 44 años de edad, fue asesinado en las cercanías de su hogar en Jackson, Mississippi. Cedric había sido exonerado en el año 2006 por un crimen que no cometió, tras haber pasado cerca de 12 años de su vida en prisión injustamente. El crimen y la historia fueron cubiertos por CNN en un reportaje publicado el día 1 de julio del mismo año en el cual el asesinato fue perpetrado. Tanto la historia como su cobertura periodística se prestan a la perfección para la realización de un rápido análisis, empleando las perspectivas sociológicas del funcionalismo, la teoría del conflicto y el interaccionismo simbólico, con el objetivo de poder demostrar el enfoque de cada una de ellas y efectuar una comparación superficial sobre dichas teorías.

            El reportaje de CNN, redactado por Christina Maxouris, ahonda en el contexto sobre el pasado de Cedric. En el año 1994, a sus 19 años, Cedric fue arrestado y acusado de violar a una mujer durante un robo a mano armada, y de asesinar a un hombre durante un suceso similar. De acuerdo al IPNO (Innocence Project New Orleans), organización dedicada a liberar a personas inocentes condenadas a prisión por causas injustas, Cedric Willis fue finalmente culpado en 1997, sentenciado a una cadena perpetua con una segunda condena de 90 años adicionales, a pesar de que las víctimas de los crímenes coincidieron en sus descripciones sobre el perpetrador y éstas distaban de la apariencia del joven hombre.

            Efectivamente, Cedric no sólo carecía del diente de oro que las víctimas indicaron que poseía el perpetrador, sino que sus brazos estaban completamente tatuados (a diferencia del verdadero criminal, quien no tenía ninguno), y pesaba aproximadamente 30 kg adicionales a los que se reportó que pesaba el asesino. Por si fuera poco, las pruebas de ADN determinaron que sus muestras no coincidían con las recolectadas en la víctima de violación. Aun así, Cedric fue procesado y sentenciado por el segundo caso (el de robo y asesinato) a pesar de que se había reportado que ambos habían sido perpetrados por la misma persona.

            Finalmente, tras enterarse del caso, la IPNO solicitó a la corte una reapertura del caso de Cedric en los años 2004 y 2005, y un juez finalmente exoneró a Willis de sus cargos en el año de 2007 tras encontrar los testimonios previos como inadmisibles. Todo esto fue certificado por la Northwestern University Pritzker School of Law. Tras su liberación, Cedric Willis dedicó su vida a diversas actividades como orador motivacional en escuelas, y como voluntario en diversas actividades comunales. Esto, claro está, hasta llegado el trágico momento de su muerte a causa del crimen mencionado al iniciar el presente análisis en un caso que, al momento de la redacción del reportaje de Christina Maxouris, continuaba sin presentar ni un solo sospechoso siquiera, encarnando la cruel ironía de un hombre inocente que fue víctima de la deficiencia del sistema de justicia en dos ocasiones diferentes, a lo largo tanto de su vida como de (tristemente) su muerte.

Habiendo detallado de manera específica la información que se maneja en el reportaje, sin ampliarla ni reducirla, es posible analizarlo de manera somera a través la lente de cada una de las teorías sociológicas indicadas en un principio: la del funcionalismo, la de la teoría del conflicto, y la del interaccionismo simbólico.

Así, de acuerdo al funcionalismo, los medios son percibidos como un fragmento efectivo y funcional de la sociedad. De este modo, su principal tarea es la de cumplir con su deber social, y éste no es otro que el de actualizar y concientizar al colectivo mientras mantienen un equilibrio aceptable con las otras partes que componen dicha sociedad. La concientización posee una relevancia equivalente a la información a causa de que se busca la construcción y la mejora constante del constructo social que subyace a cada ser humano.

Así, en esencia, la noticia seleccionada para su análisis consigue cumplir con el rol funcional que se espera de ella, al cubrir no sólo los aspectos relevantes sobre la existencia y las consecuencias de la violencia callejera (a un nivel básico), así como al enfocar la evidente problemática referente a la ineficiencia del sistema policial en cuanto a la investigación y resolución de crímenes considerados de baja relevancia se refiere, sino también al hacer cobertura y ampliar la historia sobre el arresto injustificado de un hombre inocente, exponiendo los pecados de un sistema judicial parcializado e incompetente, concientizando e informando de este modo a los lectores sobre dos de los mayores problemas existentes dentro de la sociedad actual.

La teoría del conflicto adopta una posición opuesta, y observa a los medios de comunicación como un instrumento utilizado por las clases dominantes para imponer su visión a las masas subyugadas por los primeros sin percatarse siquiera de su estado. Por lo tanto, cualquier clase de información proporcionada por los medios, sea o no infundada, posea o carezca de cimientos, estará siempre dirigida a la consecución del único objetivo de influir en los receptores para transformar su visión del mundo de acuerdo a lo que resulte más conveniente para dichas clases dominantes.

Según esto, la noticia elegida tendría un motivo oculto detrás de una fachada de concienciación. Posiblemente su objetivo sea el de mejorar la reputación de CNN al hacer cobertura sobre las injusticias sufridas por las clases bajas de la sociedad y/o por los afroamericanos, para así poder influir más fácilmente en las minorías con cualquier otra clase de reportaje, mucho menos asimilable y que podría ser recibido con cierto rechazo, publicado a posteriori. Por supuesto, y predeciblemente, esta interpretación es propensa a un posible conflicto de perspectivas; epónimo de la teoría analizada.

Finalmente, el interaccionismo simbólico insiste en que la realidad es construida por la sociedad y que el significado impreso en cada objeto lo establecen las propias personas que conforman dicha sociedad. En consecuencia, los medios de comunicación son una poderosa herramienta para dar forma a la realidad. Mas es necesario comprender que la realidad no sólo se ve formada por la recreación de ella proporcionada por los medios, sino también por la interpretación de dicha recreación por parte de los receptores que se encuentran en el otro extremo del espectro. Dicho de otro modo, frente a una realidad única e inalterada surge una primera versión de dicha verdad, reflejada por el espejo de los medios, la cual es luego transformada en una segunda, tercera y millonésima versión de la realidad, al atravesar el tamiz del primer, segundo y millonésimo receptor que se formulará mentalmente una versión personal de los hechos. Esta interacción multidireccional del símbolo es la que da forma a la sociedad y al mundo en el cual ésta se desarrolla.

Por ejemplo, el impacto de la noticia elegida no sólo moldearía la forma en que los receptores piensan sobre los procesos judiciales y la inseguridad en el país, sino que éstos, al adaptar dicha perspectiva en su acervo ideológico e idiosincrático, acabarían por generar nuevas visiones, semejantes o equidistantes, sobre dicha temática. Esto a su vez repercutirá en sus entornos inmediatos, lo cual finalmente desembocará en un proceso de transformación social que comienza y acaba constantemente, en un flujo interminable de interacciones simbólicas que constituyen la médula de la sociedad.

Finalmente, estas teorías no son de manera irremediable mutuamente excluyentes, y pueden fácilmente convivir dentro de la multipolaridad que caracteriza al mundo y la sociedad actuales. Una misma noticia o reportaje, tal y como el recientemente analizado, tiene sin lugar a dudas un carácter transformador dentro del desarrollo social del colectivo de receptores, y cumple también con una función tanto informante como concienciadora. Al mismo tiempo, es imposible discernir cuáles puedan ser los motivos ulteriores (de haber alguno) o la verdadera intencionalidad tras su publicación, y esta posibilidad no se ve imposibilitada ni entra en conflicto directo con las dos anteriores.

Los medios de comunicación son, como puede observarse, tanto una herramienta como un arma y un instrumento al servicio de los hombres, y variarán caóticamente de acuerdo a ellos. El problema radicará, por supuesto, en las particularidades de dichos individuos. Eso es tema, no obstante, pertinente a un ensayo para otra ocasión.

Referencias

Maxouris, Christina “Cedric Willis spent 12 years in prison for a crime he didn't commit. He was shot dead two blocks from his home.” CNN, Cable News Network, n.d. Web 1 July. 2019. https://edition.cnn.com/2019/06/30/us/cedric-willis-exonerated-project-innocence-killed-mississippi/index.html


- Elohim Flores.
07/19
Editado: 07-10/23

martes, 11 de julio de 2023

Los Efectos Potenciadores de la Cafeína en los Procesos Cognitivos

El café es uno de los productos más consumidos y traficados del mundo, sobrepasado únicamente por el petróleo en términos de valor comercializado a nivel global, y ya sea por razones meramente culinarias o por motivos pragmáticos, se trata innegablemente de una bebida sumamente beneficiosa. Dejando a un lado sus elementos más sobresalientes, tales como el sabor único y adictivo que lo caracteriza y su capacidad para otorgar energía en momentos de fatiga, el café también posee otras características generalmente pasadas por alto o dadas por sentado sin profundizar demasiado en ellas; tal es el caso de sus grandes propiedades como potenciador de todas las capacidades cognitivas.

Antes de ahondar en lo mencionado previamente, es necesario acotar que, efectivamente, el café ha adquirido fama histórica como una bebida que energiza a sus consumidores y disipa momentáneamente los efectos del cansancio y el sueño. Sin embargo, debido a su consumo reiterado, habitual, los beneficios y riesgos de una sustancia como la cafeína se han debatido ampliamente a lo largo de los años. A pesar de ello, frente a cualquier posible noción negativa, tanto su estado de legalidad como su aceptación social lo han transformado en un aliado de quienes necesitan un algo de energía adicional en su vida cotidiana. Afortunadamente, los estudios científicos más recientes han demostrado que el café tiene más propiedades positivas que las que originalmente se asumía que poseía.

De hecho, cada día se confirman nuevas cualidades beneficiosas de la cafeína. Una de las propiedades más importantes y recientemente estudiadas es, tal y como se ha mencionado anteriormente, su influencia en las capacidades cognitivas. Como afirman McLellan, Caldwell y Lieberman (2016), “El consenso científico respecto a las funciones cognitivas básicas es que de 32 a 300 mg mejoran [sic] aspectos fundamentales del rendimiento cognitivo, como la atención, la vigilancia y el tiempo de reacción”. Así, esta mejora en las capacidades cognitivas de los consumidores de cafeína está compuesta por otros pequeños beneficios que en conjunto permiten una mayor claridad y velocidad mental. Entre las ya mencionadas, la ventaja más conocida de la cafeína es su impresionante capacidad para contrarrestar tanto los efectos del letargo como los del sueño y, por lo tanto, la sensación de torpeza y lentitud que éstos conllevan en el individuo que la consume.

Las investigaciones científicas han demostrado que dosis equivalentes a una taza de 100 mg son capaces de retrasar el tiempo de sueño, y cantidades mayores a ella mejoran notablemente el estado de alerta diurno. Adicionalmente, la cafeína disminuye el tiempo de reacción sensorial y aumenta la capacidad de vigilancia cuando ésta se reduce por efectos de la somnolencia (McLellan et al., 2016). Estos efectos se explican a nivel bioquímico, ya que la cafeína contrarresta directamente la adenosina, el neurotransmisor responsable de ralentizar la actividad cerebral. Por lo tanto, la cancelación de estas funciones neuronales se convierte en un aumento de los picos de alerta y reacción en el consumidor. A causa de esto, el café ha sido recomendado incluso dentro de los programas militares para aliviar el agotamiento producido por la privación del sueño. Dicho esto, es necesario señalar que ningún fármaco puede sustituir por completo los beneficios del sueño natural.

Dado que ciertos niveles de alerta y velocidad mental son necesarios para realizar cualquier tarea que requiera de un mínimo de habilidades cognitivas, es imposible no alcanzar la conclusión lógica de que la cafeína mejora la cognición misma del consumidor, al influir en estas características menores. Además, las investigaciones también han demostrado que los supuestos efectos adversos de la cafeína sobre la memoria y sobre las capacidades cognitivas a largo plazo son, de hecho, nulos, en contraposición directa a lo que se suponía al respecto de manera generalizada.

De hecho, según Zhou et al. (2018), "No hubo evidencia de ningún efecto adverso, contrario a algunos estudios observacionales previos, y por lo tanto parece seguro consumir café al menos con respecto a la preservación de la función de la memoria". Por lo tanto, los beneficios de una cantidad mensurada de cafeína en el cuerpo humano son completamente ventajosos, aún más frente a las desventajas infundadas por la opinión popular. Además, los niveles de abuso de la cafeína son muy bajos, por lo que la moderación de su consumo es fácil de practicar y las posibilidades de llegar a límites nocivos (cantidades superiores a los 400 mg al día) son casi inexistentes.

La cafeína es, finalmente, una sustancia que ofrece una enorme cantidad de beneficios siempre que se ingiera con mensurabilidad, y estudios recientes han demostrado que sus efectos psicológicos son mucho más positivos que lo que tradicionalmente se pensaba, mejorando las habilidades cognitivas y mnémicas al acelerar los procesos neuronales dentro de nuestro cerebro, con la certeza científica de que no habrá efectos letales ni realmente nocivos irreversibles, ni a corto ni a largo plazo.

 

REFERENCIAS

McLellan, T., Caldwell, J., Lieberman, H. (2016). A review of caffeine’s effects on cognitive, physical and occupational performance. Disponible: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0149763416300690#! [Consulta: 2019, Junio].

Zhou, A., Taylor, A. E., Karhunen, V., Zhan, Y., Rovio, S. P., Lahti, J., … Sjögren, P. (2018). Artículo | ABIERTO | Publicado: 14 May 2018. Habitual coffee consumption and cognitive function: a Mendelian randomization meta-analysis in up to 415,530 participants. Disponible: https://www.nature.com/articles/s41598-018-25919-2 [Consulta: 2019, Junio].


- Elohim Flores.

06/19